El 2017 que acabamos de despedir ha sido un año lleno de grandes novedades –y grandes incertidumbres- en lo que a informática y ciberseguridad se refiere. Ha sido un año de movimiento y de dudas, de avance y de cierto temor a las implicaciones de esas tecnologías cuya aplicación comienza a hacerse real. Algunos nuevos instrumentos –como el Internet de las Cosas o la Realidad Vitual- comenzaron a abrirse paso pero sin implantarse de forma integral y, en general, muchas de las grandes novedades de tecnología para 2018 tienen mucho que ver con las ya avanzadas en 2017. Pero ello tiene consecuencias fascinantes: 2018 podría ser el año del inicio de la democratización de más de una herramienta que hace unos años (e incluso en el pasado ejercicio) sonaban a ciencia ficción. Te contamos cuáles y cómo te acercarás a ellas.

Nos basamos para ello en un informe de la consultora Gartner, que destaca las principales tendencias tecnológicas estratégicas que tendrán mayor impacto y afectarán en la mayoría de la empresas en 2018. Algunas de ellas, con una elevadísima capacidad disruptiva, ya han comenzado a extenderse en nuestro día a día, pero todo indica que en los próximos meses este proceso se acelerará. Se avecinan, por tanto, importantes puntos de inflexión: 2018 podría ser un año clave para la historia de la tecnología.

Ello supone grandes implicaciones para la empresas de todo el mundo: “Los responsables de tecnología deben tener en cuenta estas tendencias en sus estrategias de innovación o corren el riesgo de perder terreno sobre aquellos que sí lo hacen”, tal y como apunta en un comunicado David Cearley, vicepresidente de Gartner.

 

1. Nuevos modelos de Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial es un concepto que resulta tan amplio como abstracto para la mayoría de nosotros. Sus aplicaciones son infinitas y con toda probabilidad muchas de ellas aún están por descubrir. Al fin y al cabo, se trata de un proceso que permite todo tipo de posibilidades: hablamos de modelos de aprendizaje automático o ‘machine learning’ que han evolucionado (y siguen haciéndolo) con rapidez.

Entender el cambio de paradigma no resulta fácil. Según adelanta Gartner, hay que pensar en un horizonte cercano en el que prácticamente todas las aplicaciones y servicios incorporarán algún nivel de Inteligencia Artificial. El informe describe herramientas empresariales tales como aplicaciones inteligentes –con capacidad de aprendizaje automático- que crearían “una nueva capa intermedia entre personas y sistemas, gracias a su potencial de transformar la naturaleza del trabajo tradicional”.

Se trata de “explorar aplicaciones inteligentes como una forma de aumentar la actividad humana y no simplemente como un camino para reemplazar a los empleados”, según Gartner. Ello pasa por poner en valor el poder de la analítica inteligente, que permitirá mejorar la toma de decisiones y automatizar la obtención de estadísticas e incluso ideas y sugerencias. El reto será, de este modo, valerse de la Inteligencia Artificial para generar valor empresarial.

Las empresas que quieran competir deberán explotar estas posibilidades para no quedarse fuera del mercado: toca, por tanto, asumir que la inversión en estructuras informáticas a la altura de estas necesidades es algo ineludible, ya que el capital humano dependerá cada vez más del aporte de valor que genere la Inteligencia Artificial. Ello redundará, además, en un menor tiempo humano dedicado a la gestión y un mayor margen para el trabajo creativo.

Así, en un futuro próximo hablaremos de sistemas que aprendan, se adapten y actúen de forma autónoma, mejorando gracias a ellos la toma de decisiones y permitiendo reinventar modelos de negocio. “Las técnicas de Inteligencia Artificial están evolucionando rápidamente y las organizaciones tendrán que invertir significativamente en mejorar sus habilidades, sus procesos industriales y lograr herramientas de cara a explotar con éxito esta tecnología”, apunta el estudio.

Dos de las aplicaciones de la Inteligencia Artificial de las que más se habla a día de hoy son los servicios conversacionales (chatbots) y la realidad virtual. Sobre los primeros, las plataformas de conversación supondrán un nuevo cambio de paradigma en cuanto a cómo interactuamos con lo digital. Cada vez existe una respuesta más certera y una mayor capacidad de aprendizaje de estas herramientas. En cuanto a la realidad virtual y realidad aumentada, sus usos en el entorno empresarial parecen algo estancados por ahora: es la industria del ocio la que más explota esta tecnología a día de hoy… lo que no significa que no existan posibilidades en otros campos, como la formación en el trabajo o la simulación de escenarios para plantear soluciones a problemas también a distancia.

 

2. La era del Internet de las Cosas

La hiperconectividad es otra tendencia que sigue al alza, y ello tiene mucho que ver con el inicio de la era del Internet de las Cosas. Las redes 5G no harán sino dar un nuevo empuje a este universo de relaciones entre todos los objetos que nos rodean con nuestra persona y con otras. Simplemente, estaremos más conectados que nunca a través de la tecnología, generando de paso una cantidad gigantesca de datos útiles para el entorno empresarial.

Hablamos de aparatos electrónicos que intercambiarán información entre sí y que, por tanto, podrán plantear respuestas o acciones autónomas en base a los datos que se generen. La relación persona-máquina promete escalar un nuevo nivel para integrarse más que nunca en el ser humano. A la vez, el conocimiento de nuestro comportamiento global será más certero que nunca, y lo mismo se aplicará a las predicciones a futuro sobre nuestra forma de desenvolvernos en el mundo.

De momento, en el corto plazo se implantarán con fuerza negocios basados en estas y otras tecnologías, como el uso de drones o el coche autónomo. El resultado será una mayor eficiencia energética y una mayor sostenibilidad. El transporte y los desplazamientos se simplificarán y volverán más eficientes. Ya se habla, de hecho, de coches autopilotados, entre otras muchas cosas.

Pero en un entorno más discreto y cercano, cada vez son más los gadgets que nos permiten gestionar de forma más sencilla nuestro día a día. Herramientas que recopilan y nos presentan información, notificaciones, alarmas y resultados automáticamente, tanto en nuestras casas como en cuanto a nuestra salud, etc. Se trata de dispositivos que traducen, en definitiva, la información recopilada por los aparatos del Internet de las Cosas, analizada por servidores que se encuentran en la nube.

El Internet de las Cosas también supone, como no podía ser de otro modo, otros usos relacionados con el entorno empresarial: desde controlar, supervisar y gestionar los equipos de climatización de una empresa, controlar la iluminación, controlar a qué hora entran los clientes y qué hacen en cada momento, hasta dirigir el departamento de logística del almacén. También existen aplicaciones para el sector público (gestión de recursos y ahorro…) En definitiva, las posibilidades son infinitas y sólo el tiempo dirá hasta dónde podemos llegar.

Por último, no nos olvidamos de la neutralidad de red y sus posibles implicaciones. Se trata de un concepto que va de la mano de Internet desde su nacimiento y que, sin embargo, era un completo desconocido para la mayoría hasta que, hace unas semanas, se inició en Estados Unidos una importante campaña en su defensa (y explicación). El motivo: la posibilidad –hoy en día convertida en hecho- de que el Gobierno de Donald Trump impulsara medidas para acabar con ella.

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