Los viajes en las vacaciones de verano pueden servir para muchas cosas: tomar el sol, desconectar, hacer deporte… y también para comprar tecnología. Los seguidores de las últimas novedades del mercado de la innovación saben que ciertos países pueden ofrecerles artículos que difícilmente encontrarían en España, o que cuentan con precios mucho más apetecibles -desde los productos Apple en Estados Unidos hasta las cámaras fotográficas en Japón-.

Un posible menor precio o una compra previa a la llegada del producto al mercado de su país de origen se convierten en impulsores de un turismo tecnológico que, por otro lado, debe llevar de la mano ciertas precauciones por parte del consumidor. No todo es tan sencillo como parece cuando se trata de comprar tecnología en el extranjero: estos son algunos factores que pueden hacer de un aparente ‘chollo’ una inversión ruinosa:

1) Voltajes

 Uno de los problemas más habituales con los que nos encontramos a la vuelta de un viaje al comprar tecnología es el de la diferencia de voltajes. Esto es, diferencias en la frecuencia de unas corrientes eléctricas frente a otras: en Estados Unidos el estándar se encuentra en 120 voltios y 60 herzios, mientras que el estándar europeo alcanza los 240 voltios y 50 herzios. Estas diferencias entre voltajes pueden provocar un gran susto cuando, a la vuelta de nuestras vacaciones, pretendamos cargar nuestra última adquisición, pudiendo llegar incluso a perderla en el momento.

2)  Adaptaciones

 Existen muchas diferencias entre los productos extranjeros y los propios, lo que provocará que debamos adaptarlos a nuestro país: diferencias en los protocolos relativos a las redes 3G y 4G; coincidencia de la red del artículo con nuestro Sistema Global para Comunicaciones Móviles (GSM); o incluso problemas más ordinarios como el idioma de las instrucciones, configuración y menús del dispositivo.

 3) Garantía

 La compra de productos en el extranjero supone cierto riesgo por su posible falta de adaptación a las necesidades reales del cliente. Por ello, la garantía o la posibilidad de devolución se configuran como elementos más relevantes de lo habitual, si cabe. Sin embargo, esto puede convertirse en otro problema. Y es que no en todas las ocasiones la tienda a la que asistimos cuenta con delegaciones en territorio español, o el idioma puede resultar confuso a la hora de acordar las condiciones para reclamar sobre posibles fallos o devoluciones.

4)  Aduana

 Las aduanas suman un inconveniente más a la hora de comprar tecnología en el extranjero. Y es que, según la propia Agencia Tributaria, el límite para no pagar impuestos se encuentra en 430 euros, un precio normalmente inferior al de muchas compras tecnológicas de las que se efectúan en el extranjero.

 

Si necesitas asesoramiento a la hora de comprar tecnología, contacta con nosotros

Suscríbete a nuestro boletín

Te mantendremos informado de novedades y promociones de Sotesa. No hacemos SPAM.

Ya estás suscrito. ¡Muchas gracias!

Share This